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En los últimos años se ha producido un incremento importante de los problemas con el alcohol en la población femenina.
Hace
15 años, la proporción de alcoholismo entre hombres y mujeres era de
1:10; en la actualidad, hay muchas zonas de España en donde los índices
están en 1:3 acercándose a los lugares en donde esta proporción es más
alta.
EDUCACIÓN INTERCULTURAL FORMAL:
Programas
e iniciativas académicas desde la escuela. La escuela es uno de los
principales agentes de socialización donde aprenden un código cultural
abierto a otras culturas, religiones y formas de vida.
La
educación intercultural hace referencia a una tendencia reformadora de
la práctica educativa, variada en sus metas, con la que se intenta
responder a la diversidad provocada por la confrontación y convivencia
de diferentes grupos étnicos y culturales en una sociedad dada.
El término adolescencia tiene un origen
latino y deriva de la voz «adolescere» que significa crecer.
La adolescencia es la etapa de la vida que se inicia a los 12-13 años o eso es lo que indican la mayoría de los autores. Aunque
se producen muchas diferencias en la edad de comienzo en las distintas áreas geográficas.
El
contenido específico sobre Orientación Familiar es amplio y diverso; si
bien, cabría decir que los mismos han estado
demasiado enfocados en el nivel más complejo de la Orientación, el
nivel terapéutico. La Orientación Familiar contiene otros dos niveles, que son el nivel educativo y el
nivel de asesoramiento. Aunque estos dos niveles existen, han estado
muy solapados por el tercer nivel. Este predominio terapéutico se
podría contrarrestar, en cierta forma, a través de un mayor
afianzamiento de los niveles educativo-formativos y de
asesoramiento. De esta forma la propia familia, con la ayuda profesional
necesaria, podría generar sus propios recursos y mecanismos con los
cuales autoimplicarse en la solución de sus problemas y sentirse
protagonistas de sus cambios. El futuro orientador, desde la importancia
de su papel, debe hacer un esfuerzo para cambiar la
perspectiva de mitigar problemas a la de ayudar a crear las
condiciones para que no se produzcan.
El
abuso y malos tratos entre compañeros suele estar relacionado en
ocasiones con la educación de valores, tales como la
justicia, la solidaridad, etc., por lo que debe replantearse una
intervención colectiva y global, que sirve para todo el centro, desde el
Plan de Acción tutorial que esté aplicando, propiciando
debates y mediante la utilización de diferentes técnicas de grupo
(torbellino de ideas, Phillips 6/6, role playing, etc.), que hagan
reflexionar a los alumnos sobre estos temas.
La calle, como espacio de libertad, de protesta, como hogar de
indigentes, de pandillas de amigos y coleguismo, de aventuras y riesgo,
de encuentro, de información y de espacio educativo si se
sabe aprovechar, tiene un significado muy especial para los
Educadores que han hecho de ella un campo de trabajo hasta hoy mal
aprovechado para intenciones educativas. El Educador toma la calle y
sirve de punto de referencia a jóvenes con dificultades, no sólo de
integración, sino también de relación y amistad, de ocio y consumo, de
estudios y trabajo. Pero el Educador no deja de ser una
persona normal y corriente, aunque comprometida con la realidad que
le rodea.
La Pedagogía Hospitalaria
constituye un modo especial de entender la Pedagogía. Se encuentra
orientada y configurada por el
hecho incontestable de la enfermedad y enmarcada por el ámbito
concreto que constituye la institución hospitalaria donde se lleva a
cabo. Se ofrece como una Pedagogía vitalizada, de la vida y
para la vida, que constituye una constante comunicación experiencial
entre la vida del educando y la vida del educador, y aprovecha
cualquier situación, por dolorosa que pueda parecer, para
enriquecer a quien la padece, transformando su sufrimiento en
aprendizaje (Lizasoáin, 2000). En esta misma línea, Del Valle y
Villanezo (1993) aclaran que la Pedagogía Hospitalaria no es una
ciencia cerrada sino multidisciplinar, que se encuentra todavía
delimitando su objeto de estudio para dar respuesta a aquellas
situaciones que, en la conjunción de los ámbitos sanitarios y
educativos, la sociedad va demandando, haciéndose igualmente
necesarios programas de atención al niño convaleciente, es decir,
concibiendo la convalecencia en el domicilio como una prolongación
del período de hospitalización.
Con el paso de los años se va produciendo un envejecimiento en las capacidades intelectuales.
A
partir de los 30 años se inicia un declive de las capacidades
intelectuales que se va acelerando con la vejez. En la vejez
hay una pérdida de la capacidad para resolver problemas, esta se
acompaña de falta de espontaneidad en los procesos de pensamiento. La
capacidad de lenguaje y de expresión suelen estar alteradas.
La creatividad y capacidad imaginativas se conservan. Existen
alteraciones en la memoria y suelen padecer de amnesia focalizada en el
tiempo.
La marginación es un fenómeno social. A lo largo de la historia
humana, la discapacidad, en sus diversas manifestaciones ha sido objeto
de discriminación. El Minusválido se siente marginado
porque no disfruta de igualdad de oportunidades para el acceso a la
educación, al trabajo, a la vivienda, al transporte público, a la vida
diaria, etc. Todos ellos son derechos que sin embargo,
nuestra Constitución les reconoce. La sociedad en su conjunto y cada
uno en la medida de sus posibilidades sociales, tiene que poner todos
los medios para erradicar marginación e
injusticia.
Trabajar con grupos humanos es una tarea atractiva, pero también
puede ser muy complicada. Cada grupo es único y por eso diferente. Entre
sus componentes puede haber personalidades llenas de
perspectivas, miedos, virtudes y conflictos. Conducir un grupo con
soltura entraña ser observador, analítico, creativo y tolerante.
Muchos manuales pueden servirnos para identificar aspectos previos a
la selección de las técnicas apropiadas y los momentos adecuados para
su aplicación; sin embargo, es la experiencia misma en
la conducción de grupos la que nos permitirá descubrir que hay otros
factores que no habíamos tenido presentes.
La falta de empleo es la principal causa de la pobreza, la exclusión
social y la desigualdad en los niveles de renta y riqueza y, por tanto,
de oportunidades de las personas.
El desarrollo económico no implica necesariamente la reducción
de los niveles de desigualdad, pobreza o marginalidad de la sociedad. El
progreso debe alcanzarse de modo que se
mantenga el equilibrio entre los aspectos sociales y económicos. La
existencia de colectivos como los jóvenes con cargas familiares, los
parados de larga duración, los inmigrantes, las mujeres y
las personas con cualquier tipo de dificultad, corren el riesgo de
hacer crónica su situación y, por tanto de perder las posibilidades de
integración socioeconómica. Es por ello que el desarrollo
industrial y económico debe encontrarse siempre acompañado de
procesos de información y formación que favorezcan la búsqueda activa de
empleo, evitando la desmotivación de los trabajadores y
trabajadoras parados y su pérdida de contacto con el mercado de
trabajo.
La familia no puede desligarse de su competencia educativa a la hora
de que los hijos alcance hábitos saludables, por lo que debe contribuir
en la formación de sus valores y actitudes, de manera
que estén preparados para afrontar situaciones difíciles de la vida,
entre ellas las relacionadas con el consumo de drogas.
La familia debe favorecer no sólo el desarrollo físico, afectivo o
social de los hijos, sino que tiene que educarles en la conservación y
promoción de la salud, entendida ésta en un sentido
profundo, ofreciendo un modelo de vida sano. Por ello, y en cuanto a
las drogas, los padres tendrán que conocer los factores que facilitan
su uso/abuso, sabedores de la importancia que tiene el
diálogo y la comunicación para subsanar cualquier problemática de
relación con las drogas.
Definir la marginación se hace difícil si nos paramos a reflexionar
sobre las circunstancias personales de cada uno, tal vez todos, de una u
otra forma, seamos marginados. La marginación es un
concepto abstracto que se deriva del concepto de marginado en un
contexto social, «personas que están al margen de la sociedad», bien por
propia voluntad bien porque son excluidos por diferentes
motivos como edad, sexo, raza, cultura, religión... Es la situación
de aislamiento y exclusión de un grupo en un sistema social, que no
participa ni goza de los privilegios de los demás miembros
de una sociedad, constituyendo una situación de inferioridad social y
de disminución de los bienes sociales: economía, cultura, educación,
trabajo, desarrollo intelectual y psicológico, salud,
lengua...
ESTRATEGIAS Y TÉCNICAS QUE SE DERIVAN DEL CONDICIONAMIENTO OPERANTE
En primer lugar hemos de decir que antes de aplicar ninguna técnica
en concreto será preciso realizar una observación inicial, que
preferentemente quedará registrada, como requisito previo.
Asimismo es deseable evaluar el potencial de aprendizaje y será
preceptivo definir el objetivo global de la intervención educativa,
realizar el análisis de técnicas, secuenciar adecuadamente los
contenidos, determinar la línea base y registrar continuadamente los
procesos de enseñanza-aprendizaje.
Las toxicomanías: alcoholismo y drogadicción, así como la
prostitución y la delincuencia, pueden ser factores de riesgo para la
existencia de malos tratos, sobre todo de maltrato físico.
Generalmente, el alcoholismo, va asociado a la falta de habilidades
sociales, de resolución de problemas, aumento de la sensación de control
y por su efecto desinhibidor de las conductas
agresivas.
Entre los factores individuales no solamente están implicadas las
características paternas/maternas, sino que determinadas características
de l@s niñ@s parecen tener influencia en ese círculo de
violencia infantil. En líneas generales, parece que l@s niñ@s con
más dificultades, físicas y psicológicas, son más proclives a ser
víctimas de malos tratos. Son considerad@s como «niñ@s
difíciles». Además suelen tener problemas de conducta como:
hiperactividad, desobediencia, baja responsabilidad, y fracaso escolar,
estas características sacan a l@s padres/madres de sus casillas
y les llevan a maltratarles, física y/o psicológicamente.
Se define la desviación como el comportamiento o conducta que viola
el código normativo observado por un grupo y que éste espera sea
cumplido por el individuo, que ahora se convierte en sujeto
activo de la citada trasgresión. Todo ello es fruto de la rotura,
por parte de este individuo, con el sistema establecido.
La marginación social puede ser entendida como la situación
psicosocial en la que se ve envuelta una persona en virtud de la
insuficiencia de recursos, la precariedad o total ausencia de status
social y la exclusión total o parcial de las formas de vida
mínimamente próximas a las del modelo prevalente en la comunidad.
La marginación no puede confundirse con situación delincuencial, aunque sí es cierto que con gran frecuencia conduce a ella.
El sexo o proceso de sexuación no puede ser explicado con un solo
concepto, porque implica el proceso a través del cual uno se diferencia
en uno u otro sexo y posteriormente toma conciencia de su
diferenciación como ser sexuado.
Es un proceso compuesto por una serie de pasos concatenados que
se producirán a través de diferentes niveles. Es aquello que nos
diferencia, en cuanto a los «modos», a los
hombres, a las mujeres y a los demás estados intersexuales (casos de
hermafroditismo, distintos síndromes...), en cuanto a los «matices» nos
diferenciamos en heterosexuales y homosexuales (aquí
podríamos hablar de diferentes grados entre ambos extremos, y quizá
incluso de bisexualidad), y las «peculiaridades» propias de cada
persona, de cada ser, lo que dará una significación
autobiográfica e irrepetible al hecho.
Cada vez que hablamos de migración, nos referimos a la dualidad cada
vez más notoria de los inmigrantes según sea su lugar de origen:
- Los procedentes de países desarrollados en términos «extranjero».
- «Inmigrante»: término que se aplica para aquellos extranjeros que proceden de países económicamente más desfavorecidos.
La percepción de que hay diferentes «tipos» de inmigrantes es cada
vez más visible con la permisividad hacia unos y el rechazo social hacia
otros.
Nos asombraremos al constatar que el joven o adolescente que comete un homicidio presenta el mismo perfil que el que comete un hurto, entra en un local cerrado en busca de diversión y aventura o se fuma un “peta” para no quedar de menos ante el grupo de colegas.
Veremos también cómo el homicidio, en muy pocos casos, es el fin de la acción cometida por el joven, o mejor dicho es la consecuencia incontrolada e impensada de un joven que, sobrecogido por la situación, no es capaz de prever los efectos de sus actos.
Las diferentes teorías que han tratado de explicar la fenomenología de la delincuencia han incidido en diferentes y, en ocasiones, opuestos elementos que tratan de verter mayor luz sobre este asunto.
Así tenemos las espantosas teorías que han defendido que la delincuencia es el producto de un anomalía genética, haciendo recaer todo el peso del delito en la persona. Otras que, si bien niegan este aspecto genético, consideran que la delincuencia es una problemática exclusivamente individual. Es la respuesta personal y concreta del individuo ante los estímulos del ambiente.
También en este caso, se hace recaer todo el peso de la acción sobre el individuo.
Nosotros partimos de una concepción dinámica, interactiva y más completa en la que intervienen las circunstancias sociales que rodean al individuo, la predisposición individual a responder de forma inadecuada ante los estímulos del ambiente y una baja tolerancia a la frustración.
La consumación de un delito juvenil tiene mayores probabilidades de realizarse cuando éste es gestado en el seno del grupo que cuando es planeado de forma aislada.
El grupo da fuerza y confianza. La influencia de uno de los potenciales autores de la acción sobre los demás, inhibe la posibilidad de reflexionar sobre las consecuencias del acto cometido. Aunque también es cierto que no siempre tiene que responder a esta dinámica. La conspiración de un delito puede surgir de forma espontánea como ocurre en ciertos casos de atracos o tirones. Son las circunstancias del ambiente junto a la casualidad la que, en ocasiones, concretizan y dan cuerpo al delito.
La dinámica del grupo gesta unos roles determinados de acuerdo la particular personalidad de cada uno y, las personalidades en ebullición, en principio, las menos llamativas dentro del grupo son potencialmente las más peligrosas: el sujeto más violento es precisamente el más miedoso.
Unos y otros se ven arrastrados al delito. Superar la presión de grupo sólo le es posible a aquél que puede disponer, también fuera del grupo, de relaciones afectivas estables y sólidas.
Los homicidios son variados y siempre responden a un proceso personal largo, a una historia personal conflictiva.
En los homicidios por una motivación sexual cabe distinguir entre los homicidios sexuales de personas desconocidas y de aquellas personas con las que el autor mantenía una relación afectiva y/o amistosa con la víctima, en todo caso, una relación duradera aparentemente cordial. Lo mismo cabría decir de los homicidios de menores.
En su casuística nos encontramos que el rol de la figura materna y la relación de insatisfacción con la madre, que juega un papel determinante (como es el caso de los homicidios sexuales de mujeres mayores o incluso de ancianas o el intento de encubrir el homicidio a través del robo, la apropiación de las joyas, dinero u otros objetos de valor para encubrir la auténtica motivación sexual).
Los homicidios de menores responden a una carencia de sus autores de un intercambio sexual sano con sus iguales al carecer de ciertas habilidades sociales. El miedo al rechazo les hace buscar el disfrute sexual en niños. No hay, por tanto, intención de hacer daño. Sólo desean un contacto sexual sin riesgo a una negativa. Al homicidio se llega indirectamente, con el único objetivo de eliminar al testigo o incluso de borrar el hecho ante sí mismo, como si nunca hubiera ocurrido. Es entonces cuando hay una necesidad imperiosa de escapar, de acabar cuanto antes, de terminar con el miedo. Es lo que se conoce como una “fuga hacia adelante” (R. Lempp: “Delincuencia juvenil”. Ed. Herder, 1979).
En los homicidios contra homosexuales intervienen dos variables: el instinto sexual y la agresión. La generalidad constata que la motivación reside en el rechazo de su propia homosexualidad que es percibida una vez se enfrenta con la víctima.
Los delitos de sangre realizados en la figura del padre son un hecho percibido a lo largo de la Historia. Interviene en el proceso un conflicto de relación entre padre e hijo; el padre como representante de la autoridad, el hijo subordinado a él. Se establece una competición por el afecto y las atenciones de la madre (complejo de Edipo).
En los matricidios y los fratricidios se presentan una multiplicidad de factores que intervienen en su casuística que hace muy difícil el poder reducirlos todos a un denominador común. Lo que si se puede afirmar, sin ninguna duda, es que existe en todos ello una falta de proporcionalidad entre la causa y la reacción.
En el homicidio por celos no tiene una revelaría especial entre los adolescentes; si bien existen algunos casos reconocidos como homicidios por una motivación de índole afectiva, no suele ser uno de los delitos más sobresalientes entre los jóvenes y adolescentes.
El homicidio conocido como por aparentar es un intento de no perder puntos ante los colegas. No hay lógicamente una intencionalidad implícita de matar a nadie, solamente la retribución psicológica que una acción de estas características puede acarrearle a su autor en un ambiente donde prima la violencia.
Los infanticidios cometidos no presentan un proceso y motivación diferente a la de otros delitos de sangre cometidos por adolescentes.
Generalizando, se puede afirmar que la mayoría de estos adolescentes o jóvenes pertenecen a las capas más deprimidas y marginadas social, cultural y económicamente. Una gran parte pertenece a familias rotas con un largo proceso de conflicto intrafamiliar.
Suelen ser los hermanos medianos de estas familias, casi siempre numerosas. Lo que este posicionamiento, dentro del núcleo familiar, representa los condiciona sobremanera. Tienen una mayor capacidad de imposición y presentan con frecuencia mayores dificultades sociales. La condición de crecer junto a sus hermanos puede favorecer la capacidad de adaptación pero también la irascibilidad y la tendencia a la impetuosidad de sus acciones. Se dejan llevar por los impulsos y la situación momentánea reaccionando de forma irreflexiva, dejándose dominar por la situación. Afectivamente son inmaduros y compiten toda la vida por el afecto, dado que la afectividad, cuando la hay, tiene que ser repartida entre todos los hermanos. No toleran bien las frustraciones ni las vivencias ni el entorno les ha enseñado a ello.
Son jóvenes que han vivenciado sentimientos de desilusión y fracaso con algunas instituciones como la escuela o el trabajo, siendo los protagonistas del fracaso escolar, el absentismo escolar , el abandono precoz de la escuela o la expulsión. Esta vivencia negativa se suma a una falta de preparación profesional y a las grandes tasas de desempleo y a los pocos trabajos sumergidos a los que pueden acceder haciendo horarios penosos y cobrando una miseria.
Además estos chicos suelen tener antecedentes penales por cometimiento de delitos contra la propiedad, acciones sin importancia cometidas en el seno del grupo.
Son en definitiva, como decíamos al principio de este apartado, toda esa gran masa de jóvenes amenazados por el entorno social (minusválidos sociales). Son los mismos que realizan pequeños e inofensivos hurtos en las tiendas del barrio o en grandes almacenes. Son, en definitiva, esa mayoría de jóvenes o adolescentes que han tenido conflictos con la ley.
Es la gran carga emocional de las situaciones junto a la casualidad la que adquiere relevancia en la explicación de la acción: estos chicos actúan sobre la base de un problema que saben que no pueden dominar.