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Uno de los aspectos más estudiados en esta etapa vital es el afrontamiento de la muerte. Nunca las personas han sido tan conscientes de esta realidad como en esta etapa de su vida. La muerte de seres queridos les hace conscientes del deterioro, cada vez más palpable, y que este final inevitable está próximo. Se puede llegar a extremos tales que se habla de «muerte psicológica», para referirnos a aquellas personas que sienten la muerte tan cerca y están tan marcados psicológicamente por ella que es como si fuera parte integrante de ellos/as mismos/as, llegando a sentirse culpables por haber sobrevivido a otras personas.
También es cierto que las actitudes hacia la muerte cambian según las culturas y la edad. Hay personas que tienen una visión negativa de la muerte, asociando ésta al sufrimiento y al dolor, hecho que les causa más angustia y miedo que la muerte misma.
Según Kubler-Ross (1969) el «proceso de la muerte» pasa por una serie de estadios, según la actitud mantenida ante la inevitabilidad del destino final:
1. Negación y aislamiento ante el anuncio de la proximidad de la muerte. 2. Sentimientos de ira, envidia y resentimiento ante la constancia de su proximidad. Se trata de un estadio egoísta, ya que la persona se preocupa únicamente de sí misma. 3. Regateo. El moribundo implora que se prolongue su vida o que disminuya su dolor, haciendo algún tipo de promesas. 4. Depresión. La persona que está al borde de la muerte empieza a comprender que es inútil relevarse y luchar. Es una resignación triste en la que se pueden dar sentimientos depresivos: tristeza, apatía..., pero en ningún caso se acepta todavía la muerte. 5. Aceptación. Es el último estadio del proceso de la muerte, la persona acepta por fin su muerte inminente, sin resignación pero con calma.
Sin embargo existen elementos que determinan que se den unas u otras reacciones ante la muerte inminente por una enfermedad en estado terminal, las reacciones no serán las mismas en el caso de muerte súbita, suicidio, enfermedad fulminante que produce la muerte en muy corto plazo de tiempo...
A
lo que entendemos por envejecimiento o envejecer, no existe una única
definición sino tantas como autores o estudiosos han abordado el estudio
de esta etapa de la vida.
«Preferible
a hablar de vejez, como estado, es hablar de envejecimiento, como curso
o proceso, un proceso que comienza tempranamente, al termino de la
juventud, y que a lo largo de la vida adulta se combina con procesos de
maduración y desarrollo... El envejecimiento no constituye un proceso
simple o unitario, sino un haz de procesos, asociados entre sí, aunque
no necesariamente sincrónicos, y que se asocian, a su vez, con la edad
cronológica, mas sin coincidir con ella e incluso sin variar en conexión
mecánica con ella... El proceso de envejecimiento se despliega en una
secuencia compleja de cambios que tienen lugar en distintos niveles:
biológico, psicológico, social» (Fierro A. 1994).
«El
envejecimiento se asocia a una disminución de la viabilidad y a ser
universal, progresivo, decremental e intrínseco. No se puede evitar
envejecer, se puede evitar y cuidar del envejecimiento patológico (no
natural). Envejecer es un hecho, el tiempo discurre sobre nuestros
organismos más o menos castigados, por nuestros vicios y enfermedades,
pero ello no significa que el tiempo transcurre solo en nuestra contra,
la sabiduría solo se puede poseer disponiendo y gastando en general
bastante tiempo, la perspectiva es otro valor comparativo esta vez, que
solo nos da el tiempo. El envejecimiento en sí es un continuo proceso de
desarrollo, nuevas oportunidades, intereses y cambios de perspectiva
sobre la vida que la hacen cada día más interesante» (Arriola Manchola, E. 1997).
«Nosotros
definimos el envejecer como un proceso dinámico, gradual, natural e
inevitable, proceso en el que se dan cambios a nivel biológico,
corporal, psicológico y social. Transcurre en el tiempo y esta
delimitado por este.... Si bien todos los fenómenos del envejecimiento
son dados en todos, no se envejece de igual manera, ni tampoco cada
parte del organismo envejece al mismo tiempo. El envejecimiento como
todo lo humano siempre lleva el sello de lo singular, lo único, lo
individual» (Viguera V. 2001).
Durante
muchos años, la Psicología del envejecimiento ha presenta desde su
perspectiva un modelo deficitario del proceso de hacerse viejo que
consideraba universal (que afecta por igual a todos los individuos),
unidimensional (en el que declinan todas las capacidades y funciones), e
irreversible (el deterioro funcional es permanente).
Sin
embargo, en fechas recientes ha tratado de corregir esta visión
pesimista del envejecimiento al insistir en la notoria variabilidad de
la forma de envejecer de unos individuos con respecto a otros; en que
cada capacidad o función evoluciona de distinta manera; y en que
determinadas capacidades pueden involucionar, en tanto otras pueden
mantenerse o incluso mejorar. A partir de este punto de vista evolutivo
se ha afirmado además que los cambios del envejecimiento no son siempre y
necesariamente irreversible por el hecho que existen aspectos
susceptibles de mejorar.
Según
la OMS, el envejecimiento es un proceso fisiológico que comienza en la
concepción y ocasiona cambios característicos de la especie durante todo
el ciclo de la vida, esos cambios producen una limitación a la
adaptabilidad del organismo en relación con el medio. El ritmo en esos
cambios se produce en los distintos órganos de un mismo individuo o en
distintos individuos en forma desigual. Es importante considerar que:
- Es un proceso normal. - Ocurre en todos los seres vivos. -
Comienza en el momento de nacer: desde la vida intra-uterina, la
placenta ya al noveno mes se le acaba la vida. Incluso, desde la
concepción hay células que envejecen y mueren. - Se acentúa en los últimos años. Principalmente se marca en el último 40% de vida de la persona. -
Se produce una limitación de la adaptabilidad. Mas bien es un cambio de
tiempo para adaptarse, es decir, se demoran mas en adaptarse ante un
estímulo. - No es un proceso uniforme. - Es diferente de una especie a otra: Cada especie tiene un tiempo de vida útil o esperado. Es distinto de un hombre a otro. - En un mismo ser humano no todos sus órganos envejecen a un mismo tiempo.
Se
han propuesto innumerables definiciones sobre el envejecimiento una de
las más aceptadas en términos generales es la recogida por Biner y
Bourliere, que lo expresa como el «Conjunto de modificaciones
morfológicas, psicológicas, bioquímicas y funcionales que aparecen como
consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos».
Streheler nos da cuatro características que matizan el concepto:
- Es universal para todos los individuos de una especie dada. - Se producen cambios endógenos, van de dentro hacia fuera. Es un fenómeno intrínseco no debido a agentes externos. - Es un fenómeno progresivo. - Es un fenómeno deletéreo, que produce alteraciones en el organismo. -
En cualquier organismo que se estudie el envejecimiento, podemos decir
que se presentan las cuatro características vitales anteriormente
descritas y que estas ocurren en el organismo a tres niveles:
* Estructura: Cambios anatómicos, estatura, posición del cuerpo, opacidad de los huesos, etc. * Función: Cambios en la actividad del organismo y cambios en la conducta. Ejemplo: En la marcha, en el humor, etc. * Substrato: Alteraciones moleculares. Ejemplo: Glucemia.
Hace
ya años que se viene empleando el término tercera edad para referirse a
esa etapa del ciclo vital comprendida entre el declive de la edad
adulta y el fallecimiento de la persona. Pero lo complicado es delimitar
donde comienza la tercera edad (o incluso la cuarta edad que
últimamente se ha puesto de moda para hablar de personas de más de 80
años), dado que los criterios para ello no son unánimes. Se podría
delimitar la tercera edad o vejez de formas distintas:
-
Cronológico: Por un lado se puede definir este concepto sobre la base
de criterios cronológicos. Es decir, que cuando se rebasa la edad de
jubilación (en torno a los 65 años) se entra en la tercera edad. Los
años transcurridos desde el nacimiento. Esto no significa que a esa edad
todo el mundo refleje de igual forma el impacto del tiempo, ya que
según las condiciones de vida y trabajo, el estado de salud en
general... las personas acusarán más o menos el paso del tiempo.
Esta
hace referencia al número de años que tenemos hasta el momento. Es
contar el tiempo transcurrido desde el nacimiento.
-
Por otro lado también se emplea un criterio más funcional para definir
la tercera edad asimilándola a la incapacidad o a la limitación para
llevar a cabo determinadas actividades. El estado funcional en las
diferentes edades es la resultante de la interacción de los elementos
biológicos, psicológicos, y sociales y constituye probablemente el
reflejo mas fiel de la integridad del individuo a lo largo del proceso
de envejecimiento. La incapacidad funcional con la presencia de
dependencia y pérdida de autonomía es una vía final común a la que se
llega como consecuencia de numerosas enfermedades en las personas
mayores.
Esto tampoco es exacto, puesto que pertenecer a la tercera edad tampoco implica necesariamente incapacidad.
-
Biológico: Tiene en cuenta los cambios físicos y biológicos que se van
produciendo en las estructuras celulares, de tejidos, órganos y
sistemas. Definición con grandes limitaciones por las diferencias de
ritmo interpersonales e intrapersonales. Se corresponde a etapas en el
proceso de envejecimiento, al estado físico o desgaste corporal. Seria
el envejecimiento de órganos y de funciones. Se produce a varios
niveles: molecular, celular, tisular y sistémico, y es a la vez
estructural y funcional.
-
Psicológica: Definen la vejez en función de los cambios cognitivos,
efectivos y de personalidad a lo largo del ciclo vital. La edad con que
uno se siente psíquicamente así como a los pensamientos y emociones
habituales. Estas modificaciones no sobreviven espontáneamente sino son
el resultado de acontecimientos vitales como el duelo y la jubilación.
Ciertamente hay diferencia entre jóvenes y viejos en dos esferas: La
cognoscitiva, que afecta la manera de pensar y las capacidades, y la
psicoafectiva sobre la personalidad y el afecto.
-
Social: Comprenden los papeles que se supone han de desempeñarse en la
sociedad. Considera la individuo como miembro de grupos y de la
sociedad.
- Fenomenológico:
Es la percepción subjetiva de la propia edad, se refiere al sentimiento
de haber cambiado con la edad a la vez que se permanece en lo esencial.
Se
ha fijado la edad de ingreso a la vejez, 65 años para los países
desarrollados y 60 años para los subdesarrollado (de acuerdo a las
expectativas de vida). No obstante desde el punto de vista biológico, el
envejecimiento se inicia para algunos autores en el momento de la
concepción y para otros en la etapa de madurez.
Los hechos más importantes del envejecimiento:
- Universalidad: Son iguales para todos los individuos de la especie. -
Inevitabilidad como etapa final de todos los seres vivos
caracterizándose por su deterioro morfológico y funcional progresivo,
cuyo ritmo y características puede ser muy diferente según la especie,
el individuo y los factores ambientales. - Irreversible: A diferencia de las enfermedades, no puede detenerse ni revertirse. -
Heterogéneo e individual. Cada especie tiene una velocidad
característica de envejecimiento pero, la velocidad de declinación
funcional varía enormemente de sujeto a sujeto, y de órgano a órgano
dentro de la misma persona. -
Deletéreo: Lleva a una progresiva pérdida de función. Se diferencia del
proceso de crecimiento y desarrollo en que la finalidad de éste es
alcanzar una madurez en la función. -
Intrínseco: No debido a factores ambientales modificables. A medida que
se ha logrado prevenir y tratar mejor las enfermedades, y se han
mejorado los factores ambientales se observa una mayoría de la población
que logra vivir hasta edades muy avanzadas.
Podría
definirse como el conjunto de cambio y modificaciones morfológicas,
fisiológicas y psicológicas que se producen con el paso del tiempo en
los seres vivos.
Se admite
que para cada especie, la duración máxima de vida está determinada
genéticamente, así el límite biológico o máximo de vida para el hombre
se considera 110 a 130 años (en ausencia de enfermedad), sin embrago
actualmente en las mejores condiciones ambientales es de 82.1 años para
las mujeres y 76.4 para el hombre.
Teniendo
en cuenta que el concepto de salud de la Organización Mundial de la
Salud implica un completo estado de bienestar psicofísico y social en
ausencia de enfermedad, en teoría nunca podríamos aplicarlo a las
personas mayores.
Actualmente
el envejecimiento de la población es uno de los fenómenos sociales de
mayor impacto de este siglo. Las tendencias de este incremento tienen
diversas manifestaciones, que plantean nuevas necesidades como son: El
aumento de los índices por enfermedades crónicas degenerativas y de
incapacidades, el acelerado incremento de personas de 85 y más años de
edad y el predominio de mujeres en edades avanzadas...
La
población mundial, y la esperanza promedio de vida ha aumentado en
forma considerable en este siglo. A comienzos de nuestra era, la
población total del mundo era aproximadamente 250 millones de personas y
la esperanza promedio de vida al nacer no mucho mayor de 25 años. Para
el siglo XXI, se espera que la población total sea aproximadamente de
6,500 millones de personas con una esperanza de vida superior a los 70
años.
Este aumento de la
población tiene distintos motivos como las tasas de nacimiento
comparativamente altas a finales del siglo XIX y principios a mitad del
siglo XX, los adelantos médicos que han prolongado la expectativa común
de vida (ahora muere gente en la infancia y en la edad adulta temprana),
las nuevas medicinas y tratamientos están manteniendo viva a mucha
gente que anteriormente había sucumbido ante una serie de enfermedades,
la mejora en la calidad de vida, una mayor esperanza de vida, la caída
de las tasas de natalidad, los cambios en la institución familiar...
La
población de personas mayores aumentará entre el 200% y el 300% en un
periodo de sólo 35 años en los países en vías de desarrollo, según
informaciones difundidas por la ONU con motivo de la II Asamblea Mundial
sobre el Envejecimiento.
Los
países en vías de desarrollo se enfrentan a un desafío con dos
componentes: Deben continuar el proceso de desarrollo, lo cual incluye
una economía en crecimiento, educación y protección de los derechos
humanos y, al mismo tiempo, deben prepararse para el envejecimiento de
la población, una vez que este proceso se prevé más acelerado en estos
países que en el mundo industrializado.
Entre
otras características de este acelerado envejecimiento se prevé que
para el 2050 se duplicará la cantidad de personas de edad en las zonas
rurales de África, Asia y América Latina.
El
envejecimiento de la población en general y de acuerdo con la ONU tiene
y tendrá consecuencias y repercusiones en todos los ámbitos de la vida
diaria de hombres y mujeres.
Así,
en la economía el envejecimiento de la población afectará al
crecimiento económico, al ahorro, las inversiones y el consumo, los
mercados laborales, las pensiones, los impuestos y la transferencia de
capital y propiedades, así como la asistencia prestada por una
generación a otra.
El
envejecimiento de la población afectará también a la salud y la atención
médica, la composición y organización de la familia, la vivienda y las
migraciones entre países.
Otro
elemento clave es, según la ONU, el hecho de que el grupo de edad que
presenta el crecimiento más rápido del mundo es el de los más ancianos,
de 80 años en adelante.
Los mayores de 80 años están aumentando actualmente un 3,8 % anual y hoy suponen el 12 % del total de las personas de edad.
Según las previsiones, para mediados de siglo un quinto de las personas de edad tendrá 80 años y más.
Finalmente,
otra de las características a tener en cuenta es la de la feminización
de la vejez, de tal modo que la mayor parte de los mayores de edad son
mujeres y actualmente hay 81 hombres de edad por cada 100 mujeres y,
dentro del grupo de los más ancianos (más de 100 años), la proporción es
de un hombre por cada cuatro mujeres.
Así
pues, la tercera edad se está convirtiendo en uno de los sectores
poblacionales con más peso en la sociedad y también en uno de los que
corre mayor riesgo de entrar en un proceso de exclusión social
(entendiendo por ésta la no participación en los recursos económicos,
sociales, políticos y culturales de los que dispone el resto de la
sociedad).
Diferentes
estudios anotan que en la antigüedad la gente no vivía mas. Los romanos
tenían una expectativa de vida de 22 años, parecida a muchas tribus
indígenas en el continente americano. Para las mujeres era muy común
hasta hace relativamente pocas décadas morir a la hora del parto, ya que
no se contaba con la tecnología y los antibióticos que poseemos en la
actualidad.
Al envejecer
nuestros órganos pueden presentar diferentes patologías: La pupila
pierde su habilidad para controlar la luz, podemos sufrir de cataratas o
degeneración macular...
La
pérdida de la audición puede iniciarse a los 30 años (los pequeños
huecesillos del oído medio empiezan a perder su flexibilidad). El olfato
se empieza a perder. La piel se hace mas delgada y perdemos el colágeno
y elastina. Los pulmones pierden su elasticidad, las arterias sufren
engrosamiento de sus paredes por depósitos de calcio y colesterol. Las
paredes del corazón se hacen mas gruesas para poder bombear la misma
cantidad de sangre. Los huesos pierden calcio y la masa muscular de
nuestro cuerpo decrece. Esto para solo enumerar unos ejemplos.
Si
tenemos en cuenta que múltiples funciones biológicas y fisiológicas a
partir de los 30 años se van reduciendo, debemos plantearnos que el
proceso de envejecimiento no es algo tan lejano en nuestras vidas.
Pero
las personas mayores de hoy en día pueden darse cuenta de que el ser
mayor ha cambiado, están más sanos y vigorosos que sus homólogos de hace
varias generaciones. Tienen aspecto más juvenil, se sienten mejor y
actúan con más vitalidad que sus padres y abuelos de la misma edad.
ASPECTO DESPECTIVO:
En
muchos sentidos las personas mayores se encuentran en desventaja tanto
por el culto a la juventud existente en nuestro tiempo como por la
tendencia de la sociedad occidental a rechazar la muerte. Aunque a las
personas mayores se les suelen aplicar los estereotipos de débiles y
dependientes de las generaciones más jóvenes para tomar sus decisiones, a
menudo tienen un gran nivel de moralidad, satisfacción de la vida y
autoestima. Antiguamente, las personas mayores gozaban de gran respeto
(como todavía ocurre en países como China y Japón), por cuestiones
educativas o morales y también por aspectos más interesados, ya que eran
ellos los propietarios bienes que podían. Esta teoría se basa en el
código genético de cada individuo. Anota que está escrito en cada una de
nuestras células cuándo empezar a envejecer, es una señal, que para
algunas familias es larga y para otras corta.
El
envejecimiento plantea un problema social, ya que como grupo diferente e
importante en el ámbito demográfico, con rasgos culturales específicos,
intereses propios... exige a la sociedad que garantice su bienestar, el
desempeñar roles que den sentido a sus vidas, evitar la marginalidad,
el desarraigo, la inseguridad, la falta de calidad de vida y los
prejuicios, mitos y estereotipos, que forman parte del proceso de
envejecer.
Butler acuñó
(1973) el término «viejismo» término proveniente del inglés «ageism» que
Salvarezza (1988) traduce como «viejismo». Dice: «El viejismo es un
conjunto de perjuicios, estereotipos y discriminaciones que se aplican a
los viejos en función de su edad». Consistiría en definir a la persona
de edad avanzada a través de una serie de calificativos negativos que
resumen no solamente las actitudes negativas, sino las reacciones
hostiles del individuo de cualquier edad, pero que se le imputan al
viejo, a la vejez o al envejecimiento.
Butler
compara el ageism con el racismo, el sexismo y la discriminación
religiosa, pero peor por que ya lo traen los niños. Butler dice que esto
se debe a que nosotros no podemos concebirnos viejos y que esto nos
lleva a no abordar a los ancianos con respeto, porque no reconocemos en
ellos nuestro futuro. Todos seremos víctimas de nuestros propios
prejuicios.
Los gerontólogos
han acuñado el término «edadismo» para referirse al concepto peyorativo
de alguien basado en su avanzada edad. Implica una visión tópica y
despectiva sobre un grupo social, que en este caso consiste en
considerar a las personas mayores como diferentes a las demás en sus
opiniones, afectos, necesidades...
Teniendo
en cuenta el amplio cuerpo de investigación que confirma la existencia
de estereotipos sobre las personas mayores, fundamentalmente negativos,
las cuestiones que adquieren mayor relevancia actualmente son las
relacionadas con el grado y el modo en que los estereotipos pueden estar
elicitando actitudes hacia las personas mayores
Este tema ha sido enfocado desde dos perspectivas diferentes pero complementarias:
*
El primer enfoque, de corte sociológico y con importantes implicaciones
políticas y económicas, utiliza el concepto de grupo marginal para
definir la situación de las personas mayores en nuestra sociedad (Bazo,
M. T: La sociedad anciana. CIS-Siglo XXI. Madrid, 1990).
Esta
conceptualización se basa en la idea de que las personas mayores sufren
un proceso de desintegración social que implica una falta de
participación, tanto activa como pasiva, en los beneficios y servicios
que la sociedad ofrece a sus miembros en general (Vizcaíno: El grupo
social anciano y su marginación. En Simposio sobre la ancianidad en el
año 2000. Una visión prospectiva. Fundació Caixa de Pensións. Barcelona,
1987).
* Con referencia a
enfoques más psicológicos se ha investigado sobre los estereotipos y las
imágenes sociales de la vejez utilizando una metodología diversa: las
entrevistas tipo encuesta (Fernández-Ballesteros, Montorio, Hernández,
Izal, Pozo y de la Calle: Mitos y realidades sobre la vejez y la salud.
SG. Editores. Barcelona, 1992), cuestionarios (Cicirelli: Relationship
of personal-social variables to belief in paternalism in parent
caregiving situations. Psychology and aging, Vol. 5 (3), 458-466. 1990) o
tareas de laboratorio...
Entre las conclusiones más importantes que se derivan de estos estudios se encuentran las siguientes:
- La percepción social de las personas mayores consiste en una imágen básicamente negativa. -
La probabilidad de que los estereotipos negativos eliciten actitudes
negativas es mayor que la de que los positivos eliciten actitudes
positivas, especialmente cuando son aplicados a las personas de edad más
elevada. - Las actitudes de los
cuidadores hacia las personas mayores resultan ser el mejor predictor
de las conductas paternalistas y de sobreprotección en el cuidado de sus
familiares mayores - Los
profesionales de la salud tienen dificultades para reconocer la
presencia de procesos patológicos en las personas mayores ya que asocian
de forma natural la edad con la fragilidad y la debilidad, esto implica
que frecuentemente no se tratan enfermedades que podrían ser curadas
mediante la adecuada atención médica. -
Las actitudes de los miembros de una comunidad hacia los mayores se
encuentra estrechamente relacionada con la imagen que socialmente se
mantiene de ellos, y está imagen se encuentra estrechamente relacionada,
a su vez, con el estatus que las personas mayores disfrutan en dicha
comunidad.
En esta sentido,
aquellas culturas que mantienen valores tradicionales y donde los
miembros de más edad desempeñan funciones rituales, de transmisión de
conocimientos o de formación de los nuevos miembros, valoran y tratan
más positivamente a las personas mayores.
En
sus escritos sobre los aspectos psicológicos del trabajo con personas
mayores, Little sugiere que el edadismo se mantiene porque las falsas
creencias que socialmente imperan sobre la vejez no sólo influyen en el
modo como se trata a las personas mayores, sino también en el modo en
que ellas se comportan.
Matricula: ofertas y descuentos Diploma acreditativo.
Bases
de la situación actual de la vejez y de lo que deben tener en cuenta
los animadores, de los recursos existentes para la animación, de cómo
lograr que los mayores sean protagonistas de su propio desarrollo, y de
muchas actividades que se pueden desarrollar en el domicilio o en las
residencias de ancianos.
Implicaciones físicas, sociales e intelectuales.
Fundamentación teórica y aplicaciones prácticas con experiencias y actividades realizables en diferentes contextos.
PSICOLOGIA PARA EDUCADORES: ESTRATEGIAS Y TÉCNICAS QUE SE DERIVAN DEL CONDICIONAMIENTO OPERANTE
En primer lugar hemos de decir que
antes de aplicar ninguna técnica en concreto será preciso realizar una
observación inicial, que preferentemente quedará
registrada, como requisito previo.
Asimismo es deseable evaluar el
potencial de aprendizaje y será preceptivo definir el objetivo global de
la intervención educativa, realizar el análisis de técnicas,
secuenciar adecuadamente los contenidos, determinar la línea base y
registrar continuadamente los procesos de enseñanza-aprendizaje. Hecho esto, se procederá a elegir el procedimiento o estrategia de entre las que componen las técnicas de modificación de conducta. Finalmente será preciso evaluar los resultados obtenidos.
El refuerzo positivo
Se emplea para incrementar la frecuencia de una respuesta mediante un refuerzo consistente o proporcionar un estímulo agradable.
Cuando realice la acción deseada se le
refuerza con alguno de estos medios, según lo que a él más le agrade.
Por ejemplo, un profesor puede reforzar a un alumno
positivamente mediante un elogio a su conducta, caramelos, gestos de
aprobación de sus actos, premios diversos...
Se pretendería cambiar la situación de forma que las consecuencias positivas sean inmediatas a la conducta deseada.
Cuando una conducta va seguida de una
recompensa la conducta se fortalece y tendería a realizarse más para
obtener así más recompensa.
Consideraciones:
Son más fiables si se observan los
efectos sobre la conducta ya que un reforzador para una persona no tiene
porque serlo para otra. Deben ser individualizados, si se
observa a la persona en diferentes situaciones se podría determinar
cuáles actividades le son reforzadoras. Se deben otorgar de forma
inmediata y consistentemente...
El proceso a seguir sería:
- Seleccionar la conducta que se desea extinguir. En caso de que existan varias, se debe elegir una.
- Identificar la frecuencia con la que
hace esa conducta, observando los acontecimientos que tienen lugar
antes y después de la misma.
- Elegir el premio o refuerzo positivo
que motive al niño, y que le daremos cuando realice la conducta
adecuada. Cuando crecen necesitan algo más tangible: algo
material, o dejarle hacer algo que le gusta, aunque siempre se debe
tender a refuerzos de tipo social más que material, como alabanzas
verbales.
- Es importante el momento en el que
se da el refuerzo positivo. En función de la edad, del tipo de conducta
que se persigue y del refuerzo elegido, el tiempo
transcurrido desde que se hace la conducta hasta que se recibe el
premio pactado puede variar.
El refuerzo negativo
Esta técnica consiste en incrementar
la frecuencia de una acción deseable eliminando algo que resulta
molesto. Su retirada aumentaría la frecuencia de la respuesta.
Retirada de un estimulo negativo o de una situación negativa. Por
ejemplo «debemos levantar la prohibición de salir con las amigas a nuestra hija porque se ha comportado correctamente y ha
realizado lo que le hemos pedido».
Consideraciones:
Cuando se aplica para que desaparezca una conducta de evitación se tendrá que disponer de una reacción alternativa.
La retirada debe ser inmediata y
contingente. El estímulo aversivo debe ser largo para que la persona se
vea aliviada con su retirada.
Programas de reforzamiento
Los programas de reforzamiento, según
Skinner, son las contingencias que especifican con qué frecuencia y
cuándo debemos actuar para recibir el reforzamiento, en
otras palabras, especifican con qué frecuencia y cuándo se
relacionará el refuerzo con la conducta:
· Programas Simples de Reforzamiento
Positivo: No es necesario reforzar las ocurrencias de una respuesta para
poder incrementar o mantener su tasa.
· Programas de Reforzamiento
Intermitente: Cuando el medio sólo refuerza alguna de las respuestas
emitidas por un organismo. Se refuerzan algunas, pero no todas las
respuestas de un sujeto. Significa que el reforzamiento consiste en
presentar el reforzador de manera discontinua. Gran parte de nuestra
conducta es reforzada de manera intermitente, tal es el
caso de que no siempre obtenemos respuesta cuando llamamos por
teléfono a un amigo que no siempre está en casa. La entrega del
reforzador puede aplicarse todas las veces que el sujeto obre
correctamente (refuerzo continuo) o solamente algunas (refuerzo
intermitente).
· Programas Simples de Reforzamiento: El reforzamiento puede programarse siguiendo dos criterios básicos:
Según el número de respuestas
emitidas, estos programas especifican que es preciso un determinado
número de respuestas para obtener el reforzamiento, fueron llamados
por Skinner, «programas de razón» y pueden ser de dos tipos:
· Programas de razón fija: En este
programa el número de respuestas necesarias para obtener un reforzador
es constante. El sujeto cumple con el criterio o número de
respuestas que se ha establecido de antemano. Cada cierto número de
veces que el sujeto realice la respuesta deseada se le concede un
refuerzo.
En un programa de este tipo es preciso
emitir un determinado número de respuestas para obtener el
reforzamiento. En un programa RF-1 (o continuo), se da el
reforzador después de cada respuesta, de la misma manera en un
programa RF-6, se da el reforzador después de cada 6 respuestas.
Un ejemplo de reforzamiento en un
programa RF-1 sería dar a un niño un caramelo por cada suma correcta;
uno de un programa RF-6 sería dar un euro por cada seis
folletos de propaganda entregados.
Los programas de razón fija producen
una tasa de respuesta consistente, con lo que el individuo responde a
una tasa constante durante todo el tiempo que está
disponible el reforzamiento o hasta que se produzca la saciación.
Otra característica de este tipo de programas es que la tasa de
respuesta aumenta con los programas de RF más altos. Una tercera
particularidad de este tipo de programas es que la respuesta se
interrumpe temporalmente después del reforzamiento, pausa conocida como
«pausa postreforzamiento», después de esta pausa la
respuesta se reanuda con la tasa presente antes del reforzamiento.
El inconveniente que tiene es que
cuando se suprime el refuerzo, suele extinguirse la conducta con más
facilidad que con las otras modalidades de
reforzamiento.
· Programas de razón variable: El
reforzamiento se produce después de un número medio de respuestas. En
este caso se varía la proporción de respuestas correctas por
cada refuerzo, de manera que el sujeto no sepa cuándo va a
recibirlo.
En estos programas se obtiene
reforzamiento tras realizar un número medio de respuestas, pero el
número de respuestas exigido varía a lo largo del
entrenamiento.
Un ejemplo real sería el del
encuestador que consigue que en un trabajo de campo dos personas
consecutivas contesten sus cuestionarios y después tiene que esperar
otras cinco personas para que le respondan otro cuestionario.
Este tipo de programas, al igual que
los anteriores producen una tasa de respuestas constante y cuanto más
elevado es el número medio de respuestas más alta es la
tasa de respuesta. Sin embargo, al contrario de lo que ocurría en
los programas anteriores, la pausa postreforzamiento se produce sólo
ocasionalmente.
La ventaja de esta técnica consiste en que cuando se suprime el refuerzo, resulta difícil la extinción de la respuesta buscada.
La tasa tan elevada de respuesta de
los programas de razón variable explica la persistencia típica de la
conducta de juego. Observemos que en los juegos de azar el
reforzamiento se produce como en los programas de razón variable, y
alguno de ellos como por ejemplo las máquinas tragaperras están
programados según un programa de razón variable, es decir están
programadas para dar el premio tras un número medio de jugadas, pero
el número exacto de jugadas necesario para conseguirlo es impredecible.
También puede programarse el
reforzamiento en base al tiempo, a estos programas les llamó Skinner
«programas de intervalo», los cuales a su vez pueden ser de dos
tipos:
· Programas de intervalo fijo: Los
reforzadores están separados siempre por el mismo intervalo de tiempo.
Siempre que el sujeto obre correctamente, es decir, realice
la conducta deseada durante un espacio de tiempo fijo, se le
proporciona el refuerzo. Esta circunstancia es independiente del número
de veces que lo haga.
En estos programas la aparición del
reforzador depende del paso del tiempo y de la ejecución de la respuesta
apropiada. El reforzamiento está disponible sólo después
de un periodo de tiempo determinado de forma que se refuerza la
primera respuesta emitida después de transcurrido ese intervalo.
Un ejemplo podría ser la llegada del
correo de algún familiar que vive en el extranjero del que esperamos con
regularidad noticias, teniendo en cuenta que el correo
lo reparten todos los días a la misma hora, por mucho que lo
deseemos el reforzamiento no estará disponible hasta que llegue el
cartero. Con este tipo de programas el individuo deja de responder
al recibir el reforzamiento y luego aumentan lentamente su respuesta
conforme se acerca el momento en que el reforzamiento esté otra vez
disponible. A este patrón de respuestas característico de
los programas de IF se le denomina «efecto festoneado».
· Programas de intervalo variable: Los
reforzadores están dispuestos según un intervalo medio entre los
reforzamientos disponibles, pero el valor exacto del
intervalo varía entre cada reforzamiento. En esta modalidad se
aplica el refuerzo al sujeto en intervalos de tiempo variables siempre
que, durante los mismos, responda con la conducta deseada. Es
un procedimiento más eficaz que el anterior ya que cuando se termina
el programa, la extinción de la conducta deseada se produce lentamente.
En este tipo de programas hay un
intervalo de tiempo medio entre los reforzadores disponibles, sin
embargo este intervalo de tiempo varía de un reforzador al
siguiente; por ejemplo en un programa IV-4 minutos el intervalo
medio es de 4 minutos, no obstante el individuo podría recibir el primer
reforzamiento después de 2 minutos y el siguiente tras 6
minutos.
Pongamos ahora un ejemplo de la vida
real que lo ilustre: Supongamos que vas a pescar, puede que en alguna
ocasión sólo esperes unos minutos entre pieza y pieza,
pero otras veces tendrás que esperar mucho más tiempo.
Este tipo de programas se caracterizan
por una tasa de respuesta estable, que además está determinada por la
duración del intervalo medio entre los reforzamientos,
es decir, la tasa de respuesta es más baja cuanto más largo es el
intervalo medio entre los reforzamientos.
Los Programas de Razón Variable (RV)
proporcionan tasas de respuesta muy altas y casi constante y los de
Intervalo Variable (IV) también proporcionan tasas de
respuesta casi constante, pero las tasas comúnmente tienen valores
inferiores a aquellas producidas por los programas de RV.
· Programas compuestos: Como su nombre
indica combinan dos programas de los antes citados. En un programa
compuesto se combinan dos o más programas
simples.
El castigo
Ya hemos comentado anteriormente que
por castigo entendemos la presentación de un estímulo aversivo
contingentemente sobre la ejecución de una respuesta inapropiada.
Las consecuencias de la respuesta disminuyen su probabilidad de
aparición en el futuro. Mientras que el refuerzo aumenta la frecuencia
de una respuesta, el castigo la disminuye. Esta técnica
consiste en eliminar algo agradable, o bien en proporcionar algo que
resulte molesto siempre que responda con una conducta distinta a la
deseable, facilitando así la extinción de la
misma.
Pueden ser de dos tipos:
Castigo positivo
Consiste en la aplicación de un
estímulo aversivo para reducir la emisión de una conducta. Utilizando un
evento físico o psicológicamente doloroso: Un ejemplo de
castigo físico sería una paliza y de un castigo psicológico una
reprimenda.
Castigo negativo
Procedimiento que consiste en retirar o
no presentar algún reforzador positivo después de emitir una conducta.
Se pierde un reforzador previamente adquirido por
emitir una conducta inadecuada. Sus ventajas radican en que se
reduce rápida y eficazmente la conducta y con efectos duraderos.
Consiste en la pérdida de un reforzamiento o de su disponibilidad,
como consecuencia de la realización de una conducta inapropiada. A
veces recibe el nombre de «entrenamiento de omisión» en el cual se
proporciona el reforzamiento cuando no se produce la
respuesta inapropiada la cual, cuando se presenta, hace que no se
obtenga el refuerzo o se pierda. Ejemplo: Cuando una madre dice «si no
estudias no vas a la playa», el refuerzo positivo está
presente (va a ir a la playa), por lo que se está reforzando la
conducta deseada (el estudio). Pero la aparición de la no deseada (el no
estudiar) omite el premio (el castigo es no ir a la
playa). Otro ejemplo muy utilizado es no dar la paga cuando se ha
portado mal.
Existen a su vez dos categorías de castigo negativo:
Coste de respuesta
En este tipo de castigo la respuesta
inapropiada hace que se retire o que no se pueda obtener el
reforzamiento. Por ejemplo: Perder el privilegio de ver la
televisión como consecuencia de haber traído malas calificaciones
escolares. Consiste en una penalización o multa que es contingente con
la aparición de una conducta no deseada. Veamos este
ejemplo de Stephen B. Klein en su libro «Aprendizaje, principios y
aplicaciones»:
«Un colega me comentó
recientemente que su hija tenía problemas cuando miraba la pizarra en la
escuela. Cuando el padre le sugirió que se cambiase a la primera
fila de la clase, la hija le dijo que siempre se sentaba en ese
lugar. La hija fue examinada por un oftalmólogo que descubrió que su
vista era extremadamente deficiente y que debido a eso tendría
que llevar gafas todo el tiempo. A pesar de elegir un par de gafas
que le gustaron, mostró un gran disgusto por llevarlas puestas. Después
de esperar un periodo razonable de adaptación y
descubrir que las alabanzas y los ánimos resultaban ineficaces para
persuadir a la niña para que usase sus gafas, el padre le dijo que
perdería 50 centavos de su asignación semanal cada vez que
le viese sin las gafas. Aunque no se mostró contenta con esta
medida, no perdió nada de su paga y no expresó más disgusto alguno por
llevar las gafas puestas».
Tiempo fuera (tiempo fuera de reforzamiento)
Consiste en un periodo de tiempo
durante el cual el reforzamiento no está disponible. Un ejemplo clásico
de este tipo de castigo es mandar al hijo a la habitación
por mal comportamiento. Consiste en la pérdida del acceso al
reforzamiento durante un periodo de tiempo determinado aplicado
contingentemente sobre la conducta inadecuada. Es importante
cerciorarse de que, en caso de que se emplee una zona de tiempo
fuera, ésta no sea reforzante. Se le retira de las condiciones del medio
que permiten obtener reforzamiento, o sacar a la persona
de estas condiciones durante un tiempo determinado, de manera
inmediata a la emisión de la conducta desadaptada. Puede aplicarse con
eficacia en conductas destructivas, desobedientes, agresivas,
cuando éstas dependen del medio. Por ejemplo: El niño que alborota
en clase se le saca fuera un tiempo determinado.
La eficacia del castigo
Aunque en un principio Thorndike
pensaba que los eventos desagradables debilitan las conexiones E-R, más
tarde sugirió que los acontecimientos desagradables o
castigos no debilitan dichas conexiones. Después de un experimento
con palabras asociadas a un número, del 1 al 10, a las que se aplicaba
reforzamiento si era correcto y castigo si no era
correcta la asociación, concluyó que el reforzamiento puede
fortalecer la conexión E-R, pero el castigo no puede debilitarla.
Estes y Skinner suponían que el
castigo sólo podía suprimir la conducta temporalmente. Después de
realizar diversos experimentos llegaron a la conclusión de que el
castigo es una técnica ineficaz para eliminar una conducta no
deseada. Sugirieron que debería usarse la extinción en lugar del castigo
para suprimir, de forma permanente, una respuesta
inapropiada.
En los años 50 y 60 se realizaron
diversos estudios evaluativos del efecto del castigo sobre la conducta,
los cuales mostraron que bajo algunas condiciones el
castigo puede suprimir permanentemente la conducta inapropiada, sin
embargo, en otras ocasiones el castigo no tiene efecto alguno sobre la
conducta o sólo la suprime temporalmente.
Se deben seguir una serie de reglas o principios para que el castigo sea efectivo (Moles, 1994):
- Debe informarse al sujeto cuál o cuáles van a ser específicamente las conductas a castigarse. - Debe igualmente informársele de cuál será el castigo a la conducta en cuestión. - Una vez cumplidos los puntos
anteriores, se ofrecerá el castigo en la primera oportunidad que el
sujeto emita la conducta y cada vez que lo haga. Esto implica que
se debe castigar siempre y no a veces. - El castigo debe ser contingente a la
conducta, y por lo tanto al igual que el reforzamiento debe tener una
latencia corta. Es decir, la aplicación del castigo debe
ser lo más próximo posible (en tiempo) a la emisión de la conducta
en cuestión. - El castigo debe ser siempre de la misma intensidad y no depender del estado emocional de quién lo aplica. - Al igual que con los refuerzos, no
se debe generalizar el castigo, debe ser de forma individual y
dependiendo de las características de cada sujeto.
¿Cuándo es eficaz el castigo?. Hay tres factores que influyen en la eficacia del castigo. Son los siguientes:
· LA INTENSIDAD DEL CASTIGO: Según
este factor, a mayor intensidad del castigo mayor supresión de la
conducta inapropiada. Powell y Azrin realizaron un experimento
en el que castigaban a sus sujetos experimentales por fumar
cigarrillos usando una cajetilla de tabaco diseñada especialmente para
proporcionar una descarga eléctrica al abrirla. Estos autores
comprobaron que la tasa de fumar disminuía a medida que aumentaba la
intensidad de la descarga.
· LA CONSISTENCIA DEL CASTIGO:
Numerosos estudios con experimentación animal, han demostrado la
importancia de administrar el castigo de forma consistente. Estos
resultados se han comprobado también en sujetos humanos. Por ejemplo
Parke y Deur reforzaron con canicas a unos niños, que contaban entre 6 y
9 años de edad, por golpear a un muñeco de tamaño
natural. Más adelante, sin dar ninguna información a los sujetos los
autores comenzaron a castigar a la mitad de ellos con un zumbador
fuerte cada vez que golpeaban al muñeco. A la otra mitad de
los sujetos se les castigaba solamente el 50% de las ocasiones que
golpeaban al muñeco, siendo reforzados en el resto. Estos autores
demostraron que los chicos que recibían el castigo
consistentemente dejaron de golpear al muñeco antes que los que eran
castigados intermitentemente.
· LA DEMORA EN LA APLICACIÓN DEL
CASTIGO: Para que el castigo sea efectivo es preciso que sea inmediato.
Teniendo en cuenta los otros dos factores que influyen en la
eficacia del castigo, podemos decir, que para que el castigo suprima
de forma eficaz una conducta indeseada, éste debe ser intenso,
administrarse de forma consistente, y debe ser además
inmediato. Los estudios realizados por diversos experimentadores
demuestran que, cuanto más grande es la demora entre la respuesta
inapropiada y el castigo menos eficaz es este último.
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